TIPOS DE TELEVISORES

Dentro de los televisores podemos distinguir entre LCD, televisor de plasma o televisor tradicional,  con su tubo de rayo catódico (CRT o 'tubo').

TUBO: Los televisores de tubo tradicionales pueden venir con una pantalla curva estándar o una pantalla plana que proporciona un área de visón más grande. Los televisores de tubo tienen un precio de base más bajo que los paneles planos, pero siempre serán más pesados y más profundos. Si el tamaño de la pantalla aumenta, el peso aumenta. Algunos incluso vienen con HD-Ready y tienen un aspecto rectangular en vez de una pantalla casi cuadrada de la vieja escuela.
LCD: La principal ventaja de la tecnología LCD respecto de la tecnología CRT o televisores de tubo tradicionales, es que proporciona una imagen más nítida y estable. Permite conseguir la calidad de imagen óptima sea cual sea la luz de la habitación. Es ideal para reproducir contenidos en soporte de alta definición, especialmente los soportes digitales. La tecnología LCD se basa en una fuente luminosa proyectada a través de cristales líquidos. Un impulso eléctrico modifica, en función de las diferentes necesidades, el resultado obtenido por estos cristales líquidos. Esta tecnología te permite tener dispositivos que no miden más de 8 cm. de grosor. Estos televisores pueden colgarse en una pared o colocarse sobre una balda para conseguir ahorrar mucho más espacio que con un equipo convencional.

Se puede utilizar el televisor LCD como monitor para el ordenador. Su elevada resolución permite una nitidez plena de los textos y los objetos gráficos. Por ello, suelen tener conexiones compuestas S-Vídeo y una toma periférica RVB.

PLASMA: La principal ventaja de una TV de plasma son el gran tamaño de las pantallas (hasta 60') y el poco espesor de los soportes, lo que permite instalarla en lugares donde antes no se podía poner una televisión.

La tecnología del plasma se basa en una emisión de luz provocada al alterar un gas compuesto por argón y xenón. Este gas se encuentra dentro de las células que componen los píxeles y a las que se dirigen unos electrodos que permiten alterar el gas de las células. Al modular la corriente aplicada entre los electrodos y la frecuencia con la que se altera el gas, es posible definir hasta 256 valores de intensidad luminosa. En consecuencia, el gas produce luz ultravioleta. Esta luz ultravioleta se convierte en luz visible y permite obtener hasta 16 millones de colores.